No se me ocurre nada más poético
que dos jóvenes, con esa lucidez
de vivir por primera vez
de noche, estudiando matemáticas.
Se besan de vez en cuando, se toman la mano
Y creen que hay cosas más importantes
Que multiplicar y dividir
O sacar una derivada o un examen parcial,
pero fingen que les importa:
desprecian un misterio
y glorifican otro
(en la intemporal
mañana, que ha tardado siglos en llegar
sin particular asombro o sorpresa,
aún serán jóvenes)
El examen es tan importante y tan intrascendente.
Se desean suerte, se ponen nerviosos.
(No vivirán para siempre, pero no lo saben)
Se consuelan, siempre se consuelan.
Son unos actores magníficos.
Los números llenan sus cromosomas.
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2 comentarios:
Me parece excelente reflexión! Aprender Excel, finanzas, LIBOR, publicidad, leyes... son puros males necesarios. Casi nadie - siéndose honesto a sí mismo - preferiría aprender a integrar o a derivar en vez de edificarse con una buena película, un buen libro o una conversación cultural. A veces pareciera que la vida es tan breve que resulta estúpido aprender a vivirla en vez de vivirla...
Que bonito es recordar esos tiempos, en que uno lo sabe todo y que la vida se abre tan bonita.
¡Muy buen blog!
Saludos,
Ángel.
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