miércoles 27 de enero de 2010

veterano de las guerras floridas





5


Si se pregunta ahora como ven y describen los maestros arqueros japoneses el tiro al arco, ese enfrentamiento del tirador consigo mismo, su respuesta parecerá más que misteriosa. Porque para ellos, el enfrentamiento consiste en que el arquero apunta a sí mismo –y sin embargo no a sí mismo- y que entonces talvez haga blanco en sí mismo –y sin embargo no en sí mismo- de modo que será al mismo tiempo el que asesta y el que es asestado, el que acierta y el que es acertado. O bien, para expresarlo en términos algo incómodos para los maestros arqueros: es preciso que el tirador pese a todo su hacer, se convierta en un centro inmóvil. Entonces surge lo último y lo más excelso: el arte deja de ser arte, el tiro deja de ser tiro, será un tiro sin arco ni flecha; el maestro vuelve a ser discípulo; el diestro, principiante; el fin, comienzo; y el comienzo, consumación.


4

No cabe duda de que las hormigas cazan a las de otra especie y de que proceden con método. Cuando las hormigas cazadoras se proponen saquear alguna colonia próspera de las de la clase llamada Formica fusca (naturalmente), no se ponen en busca de ellas desparramadas y en desorden, sino que por espacio de varias semanas se organizan formando grupos de espías y de exploradoras, las cuales salen todos los días y recorren el campo en diversas direcciones. Estas exploradoras regresan por la noche al nido y comparten lo que han visto, pues el grueso de las hormigas no sale hasta que las espías les comunican el hallazgo de algún nido (hormiguero) que en efecto pueda saquearse.

En cuanto este ha sido descubierto, todas las hormigas efectúan una salida, disponiéndose a emprender la fechoría. La marcha por lo general se verifica ordenadamente, si bien suele originarse alguna confusión en el momento de empezar el saqueo. Los grupos de cazadoras se extravían y en cuanto les sucede cosa parecida, despachan exploradoras y permanecen completamente inmóviles, hasta que estas últimas han rastreado el camino que debe seguirse. Luego prosiguen la marcha para juntarse con las demás y robar las hormigas jóvenes de los hogares (hormigueros) atacados, cuya organización queda disuelta de este modo.


3

Cada día que despierto, que despierto, que despierto. Me desprendo con desgana de los últimos residuos de somnolencia y de la resaca de los sueños. Sueños que invariablemente no recuerdo pero que a veces trascienden en un mal sabor, debí haber soñado con alguna triste calle de infancia o con algún amor infinitamente cruel, una cara, una sonrisa, una estatua.

Pero no, nunca recuerdo mis sueños, resulta increíble pero solo creo recordar dos sueños de mi vida o en mi vida o de la vida. Uno: por alguna sinrazón siniestra descendí a los infiernos y conocí al Otro, personificado en la momificada figura de Munra el inmortal. Edad aproximada, siete años. Recuerdo otro mucho más reciente,se trata de una visita larga e inquietante a un centro comercial, un centro comercial que deviene inexplicablemente en una especie de prisión comunista, aunque no tenga idea certera de cómo pueda ser una. Los presos se agrupan como si fueran boy bands bailando uniformadas. Obviamente sentís -siento- unas enormes ganas de escapar, y lo lográs. Pero ya estando afuera resulta que las fuerzas del régimen nos siguen buscando. Pero no, creo que eso lo soñó usted.


2 y 1


No hay modo de escapar a la infinita tristeza, las cosas son simples pero de alguna forma las barreras entre ud y yo son inexpugnables. No hay modo de escapar, de alguna forma, las barreras entre ud y yo son inexpugnables.